Quince años poniendo orden en sistemas caóticos.
La versión corta
Soy product designer para productos que no necesitan manual, y diseño para la persona que ya llegó frustrada.
El buen diseño no es decoración. Es estructura que deja que un producto se explique solo en segundos. Hacerlo bonito viene después de hacerlo funcionar.
La versión larga
Hecha un día de sol en el estudio de Lisa Ball, en Ámsterdam.
lisaball.nlFotografía: Lisa Ball
Empecé en diseño visual y me quedé años en esa zona cómoda. Hasta que noté que el trabajo que me importaba nunca era cómo se veían las cosas, sino por qué no funcionaban. Así que me reciclé en UX/UI, me mudé de Ámsterdam a Madrid y empecé de nuevo, a propósito. Ahora desarrollo como nunca: construyo en código real los productos que diseño y descubro en horas cuáles de mis propias decisiones sobreviven al contacto con un navegador.
El camino no fue recto. Vendí ropa vintage en el Waterlooplein mientras estudiaba empresariales, pasé años en un estudio de arquitectura donde mi rol se iba deslizando hacia el diseño, y luego lo hice oficial. Ese desvío es el punto: pienso en sistemas porque los he llevado, no porque me lo dijera un curso.
Y sí, uso IA todos los días. Sobre todo para discutir con ella. Teclea rápido y piensa regular, así que la dirección tiene que salir de mí o lo que vuelve es seguro de sí mismo, genérico y beige. Pelear contra eso ya es la mitad del oficio. La otra mitad es el tiempo que me compra: lógica de producto, accesibilidad e interfaces que dan calma en vez de agobiar.
Casi tres años en UX/UI, y nadie tiene que llevarme de la mano. Urbiqo empezó como una idea en una servilleta; la convertí en un producto definido, un design system y el código que ahora corre en staging, como co-founder, diseñador y developer. En FLIZpay entré en la renovación de su panel para comercios y llevé buena parte del trabajo inicial que montó el proyecto, juntando contexto de ingeniería, negocio y diseño en decisiones claras y construibles.